Argentina afronta el partido de octavos de final de la Copa del Mundo tras el agónico triunfo ante Cabo Verde. Scaloni apela al espíritu de Qatar, donde Argentina sufrió la derrota inicial ante Arabia que sirvió como punto de inflexión para alcanzar la gloria.
Por Matías Sartori (enviado especial Media Sport Press) para Deporte Argentino Plus | AFA
ATLANTA. Con la bandera en la mano. Con el corazón en la boca. Y con el espíritu de Qatar. Argentina cuenta las horas para disputar unos nuevos octavos de final de una Copa del Mundo. El camino inicial de la fase de grupo se atravesó como una camino de rosas. Triunfos, goleadas, récords y actuaciones increíbles de Lionel Messi. Hasta ahí, bien. Llegaron los dieciseisavos y llegó Cabo Verde. Y las tormentas que amenazaron el clima en Miami se terminaron de materializar en el campo de juego ante una sorpresiva y valiente Cabo Verde que tuteó a la vigente campeona.
Pero, queridos amigos, esto es un Mundial. Y, diga lo que diga el ranking FIFA, todos los partidos son complicados. Hablamos de una selección que empató con la poderosa España y la siempre rocosa Uruguay, dos campeonas del mundo.
No obstante, ante Cabo Verde se vio un reflejo de lo que vivimos en el primer partido del Mundial pasado ante Arabia. Argentina se puso por delante y su rival reaccionó con goles. O mejor dicho, golazos. El Hard Rock Stadium de Miami vio algunos fantasmas de Lusail, cuando todavía era un estadio maldito antes de convertirse en legendario.
Scaloni apela al espíritu de Qatar. Con un equipo más experimentado, con la tercera estrella tallada en la camiseta, y con la nostalgia del posible retiro de su capitán. Argentina quiere que, al igual que ante Arabia, el equipo tenga un golpe de efecto. Una reacción para pulir las imprecisiones defensivas, los pases previsibles, las ocasiones de gol erradas y la velocidad e intensidad del juego que llevó a la Scaloneta a la gloria.
Pero un Mundial también es esto. Una sorpresa, un rival que te planta cara, un detalle que te condiciona. Lo sabe España, lo sabe Países Bajos, lo sabe Portugal, lo sabe Uruguay, lo sabe Brasil. No olvidemos que para ser campeón, Argentina perdió con Arabia, sufrió con México y Australia, empató sobre la hora con Países Bajos y ante Francia casi pierde en el último suspiro. Esa montaña rusa, es un Mundial. Saber gestionar esas idas y vueltas, es la clave.
Ahora, contra Egipto, Argentina invoca el espíritu de reacción de Doha. Se viene otro rival bravo. Una nueva oportunidad para demostrar la capacidad de reacción de este equipo que quiere defender la corona.
Matias Sartori
Periodista de Deporte Argentino Plus.



